Limpiar la lavadora cada uno o dos meses o después de aproximadamente 30 lavados es la frecuencia sugerida por fabricantes como LG, Haceb y Whirlpool. Esta práctica ayuda a reducir la acumulación de residuos y evita fallos en el funcionamiento del electrodoméstico.
Es fundamental realizar cuidados básicos después de cada uso. Por ejemplo, dejar la puerta abierta al finalizar un ciclo permite que el tambor se seque y reduce la humedad que puede causar moho. También es recomendable limpiar cualquier residuo visible de jabón o suavizante que pueda quedar en el dispensador, la goma de la puerta o el filtro de drenaje.
A pesar de que la lavadora está diseñada para limpiar ropa, el agua por sí sola no elimina todos los restos en su interior. Quedan residuos de detergente y suavizante, los cuales se combinan con suciedad y humedad, potencialmente causando olores, manchas en la ropa, obstrucciones y dificultades en los ciclos de lavado. Las juntas de goma y el cajón del detergente suelen acumular parte de estos residuos, mientras que el filtro puede retener pelusas y partículas que afectan el desagüe.
La importancia de la limpieza mensual aumenta si la lavadora se utiliza a diario. Según los fabricantes mencionados, se sugiere una limpieza completa cada uno o dos meses, o cada 30 lavados. Si opera todos los días, se deben revisar el tambor, el dispensador y los filtros al menos una vez al mes. Es importante consultar el manual específico de cada modelo, ya que algunas lavadoras tienen programas específicos para limpiar el tambor.
Cinco áreas requieren atención periódica: el cajón del detergente, que debe lavarse con agua caliente y jabón; el filtro de drenaje, que debe limpiarse cuidadosamente; el tambor, que puede limpiarse con un paño de microfibra y vinagre blanco; las juntas de goma, que necesitan agua tibia y jabón; y un ciclo vacío con bicarbonato y agua caliente para eliminar olores.
Además de las limpiezas programadas, adoptar hábitos sencillos puede ayudar a minimizar la acumulación. Usar la cantidad adecuada de detergente y dejar la puerta abierta después de cada lavado facilita la ventilación. Revisar mangueras y conexiones regularmente puede ayudar a detectar fugas o desgaste. Mantener una rutina de mantenimiento no garantiza la eliminación de todas las fallas, pero ayuda a identificar problemas antes de que afecten el rendimiento del electrodoméstico.
Fuente: www.infobae.com