El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, defendió la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Malvinas en respuesta a las declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, quien reclama cambios favorables para Argentina.
Streeting enfatizó que las Islas Malvinas «son británicas» y que el compromiso del Reino Unido con el archipiélago es «absoluto e inquebrantable». En un mensaje en redes sociales, subrayó que el reclamo de Milei refleja más sobre la política interna de Argentina que sobre la situación de las islas. «Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos», agregó el funcionario.
Por su parte, el canciller Ed Miliband reafirmó la postura británica sobre la autodeterminación de los isleños, afirmando que el derecho de los habitantes de las Malvinas a decidir su futuro es primordial y está respaldado por el derecho internacional. Miliband sostuvo que esta posición es firme y se mantendrá, ya que es la opinión mayoritaria de la población de las islas.
Milei, en su discurso el jueves, mencionó que el escenario internacional presenta nuevas oportunidades para Argentina, haciendo alusión a comentarios recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de revisar la neutralidad de Washington en la disputa. «En el mundo corren vientos de cambio favorables a nuestro reclamo», aseguró el mandatario argentino.
Además, anuncio que su administración impondrá sanciones más severas contra empresas involucradas en operaciones no autorizadas en las islas, especialmente en proyectos de extracción de petróleo percibidos como perjudiciales para los intereses argentinos. Hizo especial hincapié en el proyecto Sea Lion, promovido por Rockhopper y Navitas en aguas cercanas a las Malvinas.
Milei argumentó que las acciones del gobierno deben ser enérgicas frente a iniciativas que considera como amenazas a la seguridad nacional. En este contexto, también determinó la creación de una base naval en Tierra del Fuego y rechazó la idea de que los isleños puedan recurrir a la autodeterminación, describiéndolos como «una población implantada en un territorio usurpado».
La disputa por la soberanía de las Malvinas tiene un marco específico bajo Naciones Unidas, que instó en 1965 a Argentina y el Reino Unido a resolver sus diferencias por medios diplomáticos. Argentina alega que el Reino Unido ha ignorado este llamado y debe reforzar su respuesta ante la explotación de recursos en el archipiélago.
Aunque Estados Unidos reconoce que el Reino Unido ejerce un control efectivo sobre las islas, mantiene una postura neutral respecto a la soberanía, similar a las de otros países occidentales. Este conflicto ha estado presente en la agenda política argentina durante décadas y fue una de las razones detrás de la guerra de 1982, que resultó en la muerte de 649 argentinos y 255 británicos.
Más de cuatro décadas después, la cuestión de Malvinas sigue siendo un tema central en la política argentina, como se evidenció recientemente cuando la selección nacional mostró una pancarta con el lema «Las Malvinas son argentinas» tras su victoria en el Mundial 2026.
Fuente: www.infobae.com