La reciente Operación Azarías en Guaviare resultó en la muerte de 23 combatientes de las disidencias de las Farc, generando un intenso debate sobre la comunicación militar y el respeto por el Derecho Internacional Humanitario.
La presencia de líderes militares en el lugar, entre los cuerpos de combatientes cubiertos con telas blancas, ha suscitado críticas por la manera en que se comunicaron los resultados de la operación, liderados por el jefe de Estado, Abelardo de la Espriella. Opositores políticos, incluido el expresidente Gustavo Petro, han cuestionado tanto la estética de estas imágenes como los comentarios del presidente, como su afirmación “Viva Cristo Rey”.
El análisis de Juan Camilo Ubaque, experto en geopolítica, sugiere que la difusión de los resultados indica una recuperación de la capacidad operativa del Estado y evidencia un impacto en la estructura de mando de los grupos armados. Ubaque relaciona esta dinámica con la política de seguridad del actual gobierno, estipulando que visibilizar estos resultados es esencial para romper el control que los grupos ilegales han tenido sobre la población en años recientes.
Los cuestionamientos también se han enfocado en la integración de menores de edad en los campamentos de los grupos armados, reavivando el debate sobre la responsabilidad del Estado y las Fuerzas Militares. Ubaque argumenta que la presencia de menores recae sobre las organizaciones armadas, y no sobre las acciones militares del Estado que obedecen a principios del Derecho Internacional Humanitario.
La discusión en torno a la operación pone de manifiesto la complejidad del conflicto armado en Colombia y las decisiones estratégicas que se deben tomar ante la necesidad de proteger a la población civil mientras se enfrentan a grupos ilegales. La operación en Guaviare y su comunicación representan un hito en la política de seguridad actual y generan un cuestionamiento sobre la metodología y la ética de la exposición de la violencia en el contexto de la guerra.
Fuente: www.infobae.com