El exgobernador de La Guajira, Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez, habló desde prisión el 3 de septiembre tras ser vinculado a la investigación de un disparo en la Procuraduría General de la Nación. En una declaración pública, negó cualquier relación con el ataque que afectó la sede del Ministerio Público.
Durante una llamada desde la cárcel, Gómez rechazó la acusación de haber planeado represalias contra funcionarios judiciales, afirmando que ha estado cumpliendo su condena de 55 años sin incidentes en sus 13 años de reclusión. «He estado cumpliendo debidamente mi condena tal y como lo pueden verificar en mi hoja de vida», declaró en una entrevista con Caracol Radio.
Gómez, de 68 años, argumentó que un ataque contra quienes participan en su proceso judicial no le aportaría ningún beneficio y solo empeoraría su situación. «Quiero decirle a los honorables magistrados que por qué tomaría esa decisión si ya yo tengo una condena de 55 años que vengo purgando», dijo.
La preocupación surgió después de una comunicación del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, José Joaquín Urbano, que expresó inquietudes de procuradores y magistrados involucrados en el caso de Gómez. En este contexto, se encontró una bala en la oficina de Pedro Luis Bonilla, un funcionario del Ministerio Público vinculado al proceso.
Gómez también solicitó una investigación de la Fiscalía General de la Nación para esclarecer el asunto, asegurando que es la primera persona interesada en conocer quién está detrás del ataque. «Estoy pagando mi condena y estoy presto a aclarar la situación», añadió.
El exgobernador responsabilizó al periodista Gonzalo Guillén por propagar una versión que lo relaciona con el ataque y con un supuesto plan para que su familia abandonara el país. Gómez negó tener familiares en cargos públicos y rechazó la idea de que su ascendencia italiana signifique que Italia sea un refugio.
Finalmente, Gómez cuestionó su condena por el homicidio del concejal Luis Gregorio López, afirmando que no participó en el crimen y sugiriendo que el hermano de la víctima, William López, podría ofrecer información relevante sobre los verdaderos responsables. La entrevista se vio interrumpida por ruidos de fondo, lo que sugirió una requisa en la cárcel.
Fuente: www.infobae.com