Nuevo León, que durante años fue visto como una entidad con baja actividad sísmica, ahora enfrenta un cambio en esta percepción debido a nuevos estudios que sugieren un potencial riesgo de terremotos.
Investigadores han comenzado a analizar áreas específicas, como el municipio de Galeana, donde se ubica la falla de Santo Domingo. Este sistema geológico ha suscitado atención particular por evidencias de desplazamientos recientes y su capacidad para generar sismos significativos. Especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) han indicado que esta falla podría desatar sismos de magnitudes considerables, especialmente si varios segmentos se activan al mismo tiempo.
La falla de Santo Domingo, situada en una comunidad homónima a aproximadamente 40 kilómetros de la cabecera municipal de Galeana, ha estado bajo estudio en los últimos cuatro o cinco años. Los hallazgos han revelado patrones geológicos y geomorfológicos relacionados con desplazamientos en el área donde se localiza la falla. La longitud y segmentación de la falla son factores que incrementan la preocupación, ya que cada segmento podría generar movimientos de entre magnitudes 5 y 6.5, y en el peor escenario, la ruptura simultánea podría provocar un sismo de magnitud cercana a 7.
El lugar de la falla también aumenta el riesgo, dada su proximidad a áreas urbanas como las metrópolis de Monterrey, Saltillo y otros municipios como Galeana y Linares. Aunque estudios recientes no predicen un terremoto inminente de gran magnitud, resaltan la importancia de aumentar el conocimiento sobre las estructuras geológicas activas y la vulnerabilidad de las poblaciones cercanas.
Desde 2006, Nuevo León ha registrado más de 300 sismos, aunque esto no necesariamente indica un aumento real en la actividad sísmica, sino más bien una mejor capacidad para detectar movimientos telúricos. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) está a cargo de monitorear la actividad sísmica y clasificar los eventos detectados. Un sismo de magnitud 4.5 ocurrido el 11 de mayo de 2025 en Montemorelos, que generó daños en 72 viviendas, ilustró cómo incluso temblores moderados pueden impactar localidades vulnerables.
Los especialistas advierten sobre la vulnerabilidad de las construcciones en Nuevo León, especialmente en áreas donde se permite la autoconstrucción y donde los códigos de edificación están desactualizados. En respuesta, se busca avanzar en la identificación de fallas geológicas y mejorar la preparación ante sismos. Entre las recomendaciones están la actualización de códigos de construcción, la cartografía de fallas, y el fortalecimiento de los protocolos de protección civil.
La recopilación de datos sobre la falla de Santo Domingo no implica predicciones precisas sobre un eventual terremoto, sino que apunta a mejorar la previsión de riesgos sísmicos en la región. La evidencia sugiere que Nuevo León no puede ser considerado a salvo de los sismos, consolidando la necesidad de integrar este riesgo en las estrategias de prevención estatales.
Fuente: www.infobae.com