Steve Irwin, conocido como ‘el cazador de cocodrilos’, dedicó su vida a la conservación y el acercamiento a los animales más peligrosos, un camino que culminó en su trágica muerte en 2006.
Irwin nació el 22 de febrero de 1962 en Upper Ferntree Gully, Victoria, donde se crió en un ambiente familiar que valoraba la fauna. A los seis años, recibió su primera serpiente venenosa y a los nueve comenzó a acompañar a su padre en la captura de cocodrilos. En 1991, adquirió el parque de reptiles iniciado por sus padres, que se transformó en el Australia Zoo, uno de los más reconocidos del país.
En 1992, Irwin se casó con Terri Raines, quien se convertiría en su compañera de vida y de trabajo. Su luna de miel fue poco convencional, ya que ambos trabajaron juntos con cocodrilos. Su popularidad creció con el programa ‘The Crocodile Hunter’, que destacó su entusiasmo y su habilidad para comunicarse con el público, convirtiéndolo en una figura reconocible a nivel mundial.
A lo largo de su carrera, Irwin abogó por la conservación de la fauna. En 1998, el parque fue renombrado como Australia Zoo, y en 2002, junto con su esposa, fundó Wildlife Warriors, una organización dedicada a la protección de la vida silvestre. Su enfoque proactivo hacia animales peligrosos fue a la vez admirado y criticado, con detractores que argumentaban que sus interacciones podían dar una visión engañosa de la naturaleza salvaje.
El 4 de septiembre de 2006, mientras filmaba el documental ‘Ocean’s Deadliest’ en Batt Reef, Queensland, Irwin fue fatalmente herido por el aguijón de una raya. A pesar de la rápida intervención de su equipo, no pudo sobrevivir a la herida. Las investigaciones llevaron a la conclusión de que su muerte fue un accidente ocurrido durante un encuentro natural con un animal salvaje.
Tras su fallecimiento, se propagó una teoría sobre un posible ataque por confusión con un tiburón tigre, pero nunca se verificó. La familia decidió no difundir el material grabado durante el incidente, marcando un contraste entre la vida pública que llevó y su muerte.
Steve Irwin sigue siendo recordado como un ferviente defensor del medio ambiente y un apasionado por la vida silvestre, impactando no solo en Australia, sino a nivel global.
Fuente: www.infobae.com