El otoño se aproxima, trayendo consigo un renacer de recetas que favorecen las comidas acogedoras. Con la caída de las temperaturas, los platos calientes vuelven a ser protagonistas en la cocina, y la calabaza se destaca como uno de los ingredientes esenciales de esta temporada.
La crema de calabaza asada se presenta como una opción sencilla y sabrosa para disfrutar de este versátil ingrediente. Asar la calabaza realza su sabor, creando un resultado intenso y ligeramente dulce. Además, esta receta puede personalizarse añadiendo diferentes especias o hierbas aromáticas, así como un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Para preparar la crema se necesitan los siguientes ingredientes: 1 kilo de calabaza, 1 cebolla grande, 2 dientes de ajo, 2 patatas medianas, 500 ml de caldo de verduras, 100 ml de nata líquida para cocinar, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra recién molida y nuez moscada al gusto (opcional). La preparación requiere 10 minutos y la cocción toma aproximadamente 45 minutos.
Los pasos son los siguientes: precalentar el horno a 200 ºC. Pelar y cortar la calabaza, la cebolla y las patatas en dados grandes. Colocar las verduras en una bandeja de horno, rociar con aceite y mezclar bien. Asar durante 35-40 minutos, o hasta que la calabaza esté dorada y tierna; si se dora demasiado rápidamente, cubrir con papel de aluminio.
Una vez fuera del horno, dejar enfriar un poco y pelar los ajos. Transferir las verduras asadas a una olla, añadir las patatas y el caldo caliente, y cocinar a fuego medio durante 10 minutos. Triturar con una batidora hasta obtener una crema fina. Incorporar la nata líquida, salpimentar y añadir nuez moscada al gusto, calentando por 2 minutos más sin hervir. Servir caliente con un chorrito de aceite de oliva y, si se desea, semillas tostadas de calabaza o picatostes.
Esta receta rinde aproximadamente para 4 porciones, aunque se puede ajustar según el tamaño de los platos. El valor nutricional estimado por porción es de 180 kcal, 3 g de proteínas, 28 g de hidratos de carbono, 6 g de grasas, y 5 g de fibra. Es importante tener en cuenta que estos valores pueden variar según los ingredientes específicos utilizados.
La crema de calabaza puede conservarse en el refrigerador, en un recipiente hermético, hasta por 3 días, siempre permitiendo que se enfríe antes de guardar y evitando que permanezca a temperatura ambiente por períodos prolongados. También se puede congelar, manteniéndose en buen estado hasta por 3 meses. Para consumirla, lo más recomendable es descongelar lentamente en el refrigerador y calentar a fuego medio hasta alcanzar la temperatura deseada.
Fuente: www.infobae.com