Joseph Pilates, creador de un popular método de entrenamiento, enfatizaba la conexión entre la felicidad y el bienestar físico. En el centro de entrenamiento Toulouse, en el barrio porteño de Palermo, la instructora Melani Giommetti explica las innovaciones en esta práctica.
Giommetti explicó que en su instituto se promueve la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales, una metodología que considera el cuerpo de manera integral, en lugar de aislar grupos musculares. «Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados», afirmó la instructora.
El reformer, una herramienta clave en la disciplina, se utiliza no solo para asistencia, sino también para potenciar el trabajo activo. Giommetti aclaró dos mitos comunes sobre el pilates: la primera es que trabajar en un reformer implica menor esfuerzo, y la segunda es que se trata de una práctica exclusiva de mujeres. «En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso», dijo, subrayando que el número de hombres que se suma a estas clases ha ido en aumento.
En términos de vestimenta y costos, Giommetti recomendó usar ropa cómoda y descalzo para la práctica, y destacó que los precios son accesibles: «Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena».
Joseph Pilates, nacido en Alemania a fines del siglo XIX, desarrolló su metodología que integra control de movimientos, respiración y alineación postural. Su experiencia durante la Primera Guerra Mundial, trabajando con personas lesionadas, influyó en la creación de varios de los aparatos utilizados hoy en día. Tras su traslado a Nueva York en la década de 1920, su estudio ganó popularidad, especialmente entre bailarines y atletas, promoviendo una conexión entre mente y cuerpo. Desde su fallecimiento en 1967, sus enseñanzas han perdurado, y el método sigue siendo uno de los sistemas de acondicionamiento físico más populares en todo el mundo.
Fuente: www.lanacion.com.ar