La intensificación de El Niño hasta alcanzar una categoría muy fuerte podría impactar el clima global hasta 2027, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este fenómeno climático influye en lluvias y temperaturas en diferentes regiones del mundo, aumentando la probabilidad de eventos extremos.
Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, advirtió que «El Niño tiene el potencial de asestar un duro golpe a comunidades y economías de todo el mundo». La devastación de sequías e inundaciones podría agravarse a medida que el fenómeno se intensifique.
El Niño se refiere al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental y forma parte del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Este fenómeno altera tanto el océano como la atmósfera, influyendo en la circulación del aire y generando cambios en los patrones climáticos.
Según experts, el ENOS tiene tres fases: El Niño, neutral y La Niña. Este fenómeno no es un evento constante y se presenta cada dos a siete años, con variaciones en su intensidad y duración. También da lugar a la fase opuesta, La Niña, que se caracteriza por un enfriamiento inusual de las aguas del Pacífico.
La alteración en el Pacífico afecta el clima global debido a la interconexión del océano y la atmósfera. Un aumento en la temperatura del océano puede alterar la circulación atmosférica y modificar los patrones de lluvias y temperaturas en regiones distantes. Este fenómeno es considerado uno de los principales reguladores de la variabilidad climática mundial, destacó la OMM y la NOAA.
Madelón, meteorólogo, explicó que la corriente de Humboldt, que transporta agua fría junto a la costa sudamericana, se ve afectada por El Niño. Cuando cesan los vientos alisios, el agua caliente regresa a la costa, lo que provoca tormentas y lluvias intensas en regiones desérticas.
Los efectos de El Niño varían por país y región. Puede derivar en lluvias intensas, sequías, olas de calor y problemas agrícolas. En América Latina, ciertas áreas pueden experimentar precipitaciones abundantes, mientras que otras podrían enfrentarse a sequías y escasez de agua.
La OMM advirtió recientemente que El Niño podría intensificarse aún más, afectando patrones climáticos globales, con un pico previsto para finales de 2026. Esto podría aumentar el riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor en varias regiones del mundo.
Aunque El Niño es un fenómeno natural, el calentamiento global intensifica sus posibles consecuencias, con lluvias extremas y sequías generando mayores dificultades para la población y la producción de alimentos. En Argentina, se anticipa un futuro más húmedo, especialmente en zonas vinculadas a grandes cuencas.
Fuente: www.infobae.com