El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) llevó a cabo una operación el 3 de septiembre, donde interceptó y hundió una embarcación utilizada para el narcotráfico en aguas internacionales del Pacífico Oriental. Esta acción fue realizada en coordinación con el Gobierno de Ecuador.
La operación fue ordenada por el general Francis L. Donovan, comandante de SOUTHCOM, tras determinar que la embarcación brindaba apoyo a Los Choneros, una organización considerada por Washington como narcoterrorista. La Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (Jtf-Whem) ejecutó el operativo, donde la Fuerza de Combate Litoral 24, desplegada desde el USS San Antonio (LPD 17), realizó la intervención y hundimiento de la nave sin incidentes.
Las personas a bordo fueron entregadas a las autoridades ecuatorianas. Según SOUTHCOM, la interdicción representa un golpe significativo a la cadena logística de los traficantes y es parte de los esfuerzos de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C) y de Jtf-Whem para desarticular las redes narcoterroristas.
Celebrando el primer aniversario de la operación Lanza del Sur, el Departamento de Guerra de Estados Unidos destacó el éxito de la campaña militar contra las embarcaciones sospechosas de narcotráfico, lo que ha resultado en una reducción significativa de la “actividad marítima ilícita”: 65% en el Caribe occidental, 60% en el Caribe oriental y cerca de un 50% en el Pacífico oriental.
La campaña comenzó el 2 de septiembre de 2025, cuando el presidente Donald Trump anunció la neutralización de una embarcación cargada con drogas en el Caribe. Desde entonces, SOUTHCOM ha informado sobre sus operaciones periódicamente. Sin embargo, la falta de datos públicos ha dificultado el cálculo preciso de las víctimas.
Un funcionario del Pentágono, bajo condición de anonimato, afirmó que Trump se comprometió a garantizar la seguridad de Estados Unidos y a combatir los cárteles y narcoterroristas. También responsabilizó a estas organizaciones de un número elevado de muertes en el país debido a la circulación de fentanilo y a la violencia de pandillas.
Las operaciones se enmarcan en una estrategia más amplia de presión contra Nicolás Maduro, jefe de Estado venezolano, señalado por narcotráfico y capturado por el Pentágono en una acción en Caracas el 3 de enero. Desde ese evento, Estados Unidos ha reforzado la cooperación regional con la creación de la A3C, que incluye a otros 18 países de América Latina y el Caribe.
Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional han cuestionado la forma en que se están llevando a cabo estos operativos, pidiendo que Estados Unidos priorice la detención de tripulaciones sobre el uso de fuerza letal. Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha instado a investigar si estas acciones podrían considerarse “ejecuciones extrajudiciales”, advirtiendo que el uso de la fuerza letal debe ser el último recurso frente a amenazas inminentes.
Fuente: www.infobae.com