El príncipe heredero de Noruega, Haakon Magnus, ha reducido drásticamente su agenda oficial para apoyar a su esposa, la princesa Mette-Marit, quien está enfrentando un grave deterioro en su salud.
El Palacio Real ha confirmado que la princesa, de 52 años, ha experimentado un avance significativo en su fibrosis pulmonar, una condición crónica que afecta gravemente su capacidad respiratoria. Debido a esta situación, los médicos del Hospital Nacional de Oslo han incluido a la princesa en la lista de espera para un trasplante de pulmón, una decisión que se toma en casos con pronósticos complejos.
El equipo médico, liderado por el neumonólogo Are Holm, ha expresado su preocupación tras los últimos exámenes. “La formación de tejido cicatricial en sus pulmones aumentó significativamente durante el último año y las pruebas muestran un empeoramiento notable en los últimos tres meses. Esto es peligroso”, declaró Holm en su informe médico. El trasplante es considerado como un recurso final y solo es viable si la paciente se encuentra en condiciones físicas que le permitan superar la cirugía.
Como resultado de esta situación, la Casa Real ha suspendido todas las obligaciones oficiales de Mette-Marit de forma indefinida, además de posponer las celebraciones por las bodas de plata del matrimonio, que estaban programadas para agosto. La prioridad actual es el cuidado de su salud y la estabilización de su cuadro médico.
El príncipe Haakon también ha cancelado múltiples compromisos, incluyendo su asistencia al Consejo de Ministros y una recepción con cónsules. Regresó anticipadamente de un viaje a Japón para estar presente durante los controles médicos de su esposa. La presión sobre la familia real aumenta, mientras el Palacio evalúa una reforma constitucional que permitiría a la princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, asumir funciones de regencia. Ingrid Alexandra, quien interrumpió sus estudios de Ciencias Sociales en Australia, volvió a Noruega para estar con su madre. “Quiere estar con ella”, afirmó Haakon sobre la decisión de su hija.
El contexto se complica aún más con la reciente condena judicial de Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa Mette-Marit, quien fue sentenciado a cuatro años de prisión por dos violaciones, maltrato y amenazas en un tribunal de Oslo. Aunque no tiene un título oficial dentro de la familia real, su situación ha generado un impacto negativo en la imagen institucional de la monarquía. La justicia desestimó un pedido de la defensa para que pudiera acompañar a su madre durante su enfermedad, mientras sus abogados preparan una apelación.
La opinión pública de Noruega se encuentra profundamente afectada por los problemas de salud de Mette-Marit y las repercusiones legales que enfrentan su hijo y el entorno real.
Джерело: www.lanacion.com.ar